Blog de opinión

Artículos de opinión del secretario general de UPA Aragón

miércoles, 22 de febrero de 2012

OTRA VEZ LA SEQUIA

El pasado día 10 de febrero nos reunimos, por segunda vez este año, para tratar un tema fundamental para el futuro de la agricultura y la ganadería en esta comunidad, la sequía. Desde UPA trasladamos al consejero de Agricultura, en la Mesa de la Sequía, su preocupación por la situación actual en el campo aragonés.
Me viene a la cabeza la situación vivida en el año 2005, en el cual esta comunidad autónoma sufrió uno de sus peores años, climatológicamente hablando, en el que miles de agricultores y ganaderos vieron mermados sus ingresos debido a esta situación, y mucho me temo que si no mejora la climatología en los próximos días, esta situación se tornará "crítica y dramática" para los agricultores y ganaderos aragoneses.
Quiero insistir una vez más y con esto no quiero ser repetitivo, en la urgente necesidad de poner en marcha los grandes proyectos de regulación contemplados en el Pacto del Agua, como Biscarrués, Yesa y San Salvador que están pendientes en nuestra comunidad.
Necesitamos asegurar las reservas de agua que la sociedad aragonesa en general y los agricultores en particular necesitamos para nuestro funcionamiento. Y esto "sólo se consigue desbloqueando las obras pendientes de regulación".
En los últimos años los agricultores aragoneses hemos invertido millones de euros en la creación y modernización de regadíos, optimizando así ese recurso tan valioso que es el agua y labrando un futuro con garantías para la producción de alimentos y por supuesto para nuestros hijos.
Todo este esfuerzo no servirá de nada si por parte de las administraciones competentes no hacen más que marear la perdiz y no solucionar las demandas de la sociedad aragonesa.
Desgraciadamente ya hay sectores, como frutos secos y el olivar, que están fuertemente afectados y por lo que se refiere a la ganadería, el "grave problema que conlleva la sequía es la falta de pastos, y por tanto, el aporte de pienso, con lo que se encarecen los costes para los ganaderos".
Pero el grave problema lo tendremos cuando comience la campaña de riego. Los datos que nos hacen llegar las comunidades de regantes son más que preocupantes, en estos momentos disponemos aproximadamente de poco más de un 20% del agua de la que necesitaríamos en una campaña normal.
Los sindicatos, las cooperativas, las comunidades de regantes, en general todos los agricultores y ganaderos, tenemos que hacer un frente común y trabajar para pedir compensaciones a quien corresponda y por supuesto reivindicar las obras hidráulicas de regulación tan fundamentales para el futuro de la agricultura, la ganadería y todo el medio rural.

viernes, 3 de febrero de 2012

¿Sabemos qué nos jugamos?

UPA pone en marcha una gran campaña de movilización social para demostrar que el futuro de la agricultura y la ganadería es nuestro futuro, el de todos. Durante las siguientes semanas hablaremos de lo importante que es para todos el sector primario y de lo que nos podemos jugar si no apoyamos a la agricultura, ganadería y a los hombres y mujeres que viven en los pueblos.


Nuestro objetivo para este año, es poner en marcha una campaña de movilización y concienciación social, para alertar sobre los riesgos cada vez más elevados que conlleva para todos el abandono progresivo de la agricultura y la ganadería como actividades estratégicas en Aragón, España y la Unión Europea.
UPA asume con esta campaña la responsabilidad que le corresponde. Somos la organización mayoritaria y representativa del colectivo de profesionales que conforma el tejido empresarial, económico, laboral y social del sector agrario.
Desde esa posición de liderazgo sindical y social afrontamos este reto, justo en el momento en que se fijan las reglas del juego político y presupuestario para la Política Agraria Común en el futuro más inmediato.
Los sindicatos, las organizaciones agrarias, somos una pieza básica en la estructura democrática de nuestra sociedad. Para defender derechos laborales y profesionales. Para canalizar las inquietudes sociales. Y para actuar como elementos dinamizadores de debates y alternativas de mejora. Trabajando en los centros de trabajo, en el campo, en la calle.
En nuestro ámbito, desde UPA insistimos una y otra vez en el carácter estratégico de la actividad de los hombres y mujeres que trabajan en la agricultura y la ganadería. Somos muy importantes y no sólo para nosotros mismos ni para nuestro entorno más inmediato. Somos muy importantes para el conjunto de la sociedad.
Y con este convencimiento afrontamos ahora una campaña de movilización planteando una pregunta muy básica: ¿Sabemos qué nos jugamos?
Un interrogante que invita a la reflexión, a pensar si de verdad somos conscientes de la trascendencia que tienen las decisiones políticas en el ámbito europeo, nacional y autonómico, la dejación de responsabilidad pública no garantizando el funcionamiento de mercados justos y transparentes, la falta de reconocimiento del papel de los productores y las productoras en el origen de la cadena de valor agroalimentaria.
Un interrogante que quiere llamar la atención sobre las consecuencias dramáticas para toda la sociedad que supone el abandono, el cierre de una explotación agrícola o ganadera porque se hace inevitable ante la falta de viabilidad, en muchos casos a pesar de las ayudas públicas, porque estas no son suficientes si los productos no tienen en los mercados el valor que merecen.
Desde UPA lanzamos esta inquietud a toda la sociedad abarcando los múltiples aspectos en los que resulta determinante la supervivencia de una agricultura y ganadería sostenibles y de progreso. Y alertando de lo que nos espera al otro lado de una realidad positiva si no actuamos a tiempo de forma colectivo. Un tiempo que cada vez es más escaso.

miércoles, 25 de enero de 2012

¿Sectores estratégicos?

¿Deben ser la agricultura y la ganadería sectores estratégicos?.

Esta es la pregunta que todos nos tendríamos que hacer y que las diferentes administraciones, aragonesas, europeas, estatales y por supuesto, los partidos políticos, deberían responder.

Si esta pregunta se hubiera formulado durante la revisión de la PAC que se realizó en 2003, nadie, absolutamente nadie, apostaría ni un solo euro por una respuesta afirmativa; en cambio ahora las cosas deberían ser distintas.

Cabe recordar que la UE surgió por y para asegurarse un nivel mínimo de abastecimiento de alimentos. Se creó la Política Agraria Común y durante muchos años los ciudadanos europeos no han tenido que preocuparse por la existencia de una cantidad suficiente de alimentos a precios asequibles. Sin embargo surgió una tendencia, más agudizada con la llegada del nuevo siglo, amparada por una fuerte corriente liberal, que decidió comenzar el desmantelamiento del sector agrario europeo, apostando por la apertura de mercados y la entrada masiva de alimentos procedentes de terceros países que en ningún caso cumplen con los requisitos que los agricultores Europeos tenemos que cumplir. Esto pretendía limitar nuestras producciones a aquellas que fuesen realmente competitivas en ámbitos mundiales.

En la actualidad nos encontramos en una situación nueva. El aumento continuado de la población mundial no se ha visto acompañado de un incremento de la producción en términos similares, lo que ha provocado tensiones muy destacadas en una amplia gama de alimentos.

En este nuevo escenario, tenemos encima de la mesa un conjunto de medidas que pretenden crear una nueva Política Agraria Comunitaria que suponen una continuación de las ya acordadas en 2003 y que hoy podemos comprobar que no  han servido para evitar la denominada “crisis mundial de los alimentos”. Pretende convencernos de que el recorte de ayudas a los agricultores y ganaderos, de que primar al propietario frente al productor y la eliminación de cualquier mecanismo de regulación de mercados va a provocar un aumento de la producción agraria y va a ayudar a superar dicha crisis. ¡Permitirme que lo dude!

El recorte de las ayudas a agricultores y ganaderos haciendo un uso nefasto de concepto de modulación, no diferencia a quienes viven y trabajan en el campo, este es el verdadero problema señores legisladores, que a ustedes les da igual quien reciba las ayudas, y no saben diferenciar quien verdaderamente es agricultor y ganadero, les da igual.

Nos enfrentamos al desmantelamiento del sector agrario Europeo, justo en el momento en que la sociedad Europea más lo necesita.

Es un buen momento para recapacitar y revisar aquellas propuestas que no favorezcan un aumento de la producción de alimentos.
Los grandes perjudicados por las tendencias liberalizadoras de la Comisión Europea no solo serán los agricultores y ganaderos europeos. La sociedad europea en su conjunto, alrededor de 500 millones de personas, se merecen una política alimentaria estable, que atienda sus necesidades.